Dajabón.– Una grieta visible en la estructura del puente fronterizo que comunica a República Dominicana con Haití, en el paso de Dajabón, se ha convertido en una fuente constante de preocupación para comerciantes, transportistas y ciudadanos que lo utilizan a diario.
Aunque para algunos pueda parecer una simple fisura en el concreto, quienes cruzan regularmente aseguran que representa un peligro real. Conductores de camiones, patanas y pequeños comerciantes afirman que cada trayecto se realiza con temor, ante la posibilidad de que la estructura ceda en cualquier momento.
“Cada vez que pasamos sentimos que estamos poniendo la vida en riesgo”, expresó Rubén Pierre, uno de los transportistas que depende de este paso para su sustento. El puente no solo facilita el tránsito, sino que constituye un eje fundamental del comercio binacional y del intercambio cotidiano entre ambos pueblos.
La inquietud aumenta con la llegada de la temporada de lluvias. Residentes de la zona advierten que el incremento del caudal del río, sumado al deterioro progresivo del puente, podría desencadenar un colapso con consecuencias graves, especialmente durante los días de mercado binacional, cuando más de 15.000 ciudadanos haitianos cruzan hacia Dajabón para realizar actividades comerciales.
Ante esta situación, comerciantes y transportistas han hecho un llamado urgente al Ministerio de Obras Públicas de la República Dominicana y a las autoridades correspondientes del lado haitiano, solicitando una evaluación técnica inmediata y acciones concretas que prevengan una tragedia.
Aunque diversas comisiones gubernamentales han visitado el lugar tras las denuncias difundidas en medios de comunicación, los afectados aseguran que hasta el momento no se observan soluciones visibles ni medidas definitivas. Mientras tanto, la grieta continúa ampliándose y, según denuncian, es cubierta temporalmente con piedras que se desprenden en pocas horas.
“La frontera no puede esperar a que ocurra una desgracia para actuar”, advirtieron líderes comunitarios, quienes señalan que una falla estructural en este puente no solo pondría vidas en peligro, sino que también afectaría gravemente el comercio y profundizaría las tensiones económicas y sociales entre ambas naciones.
