En pleno escenario de tensión geopolítica por la guerra en Irán y el repunte del petróleo, Wall Street mantiene la calma pese al riesgo: mientras el crudo se mantiene elevado por el cierre del estrecho de Ormuz, los índices siguen prácticamente en máximos, lo que alimenta el debate sobre si el mercado ignora la crisis o ya incorpora su impacto.
El 8 de marzo, tras la primera semana de conflicto, el Dow Jones cerraba en torno a los 47.700 puntos, el S&P 500 en 6.780 y el Nasdaq en 22.700, en un contexto de alta volatilidad.
Ahora, los tres índices superan ampliamente esos niveles: el Dow cerró el viernes en 49.499 enteros, el S&P 500 en 7.230 y el Nasdaq en 25.114 (un 3,8 %, un 6,6 % y un 10,6 % más, respectivamente) pese a la falta de avances concretos en las negociaciones con el país persa y al cierre del estratégico enclave marítimo.
De hecho, el S&P 500 y el Nasdaq registraron en abril sus mayores ganancias mensuales desde 2020, en pleno vaivén bursátil por la pandemia.
El avance está liderado por el sector tecnológico, con sólidos resultados trimestrales para algunas de las 'Big Tech' (Alphabet, Apple, Microsoft o Meta, divulgados esta última semana) y alzas para empresas relacionadas con la inteligencia artificial (IA) y los semiconductores.
Sin embargo, la sostenibilidad de este 'rally' está en solfa, con informaciones que apuntan a que OpenAI -que no cotiza en bolsa ni está obligada a presentar resultados- podría no haber alcanzado sus objetivos de ingresos y usuarios.
