Un juez federal dictaminó el viernes que el nombre del presidente Donald Trump fue añadido ilegalmente al Centro Kennedy y le prohibió al gobierno cerrar el recinto cultural y artístico con el fin de realizar grandes renovaciones, el más reciente revés jurídico para los intentos de Trump por dejar su marca personal en el paisaje de la capital de Estados Unidos.
En respuesta, el mandatario declaró que está dando marcha atrás a su propuesta de renovación y devolviéndole al Congreso el control de la institución artística.
“A menos que yo tenga la libertad de hacer lo que hago mejor que nadie, devolverle a esta institución su esplendor (a nivel) físico, financiero y artístico, no tengo interés en continuar lo que sólo podría ser un viaje sin esperanza hacia el ‘País de Nunca Jamás’”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
El juez federal de distrito Christopher Cooper, en Washington, D.C., falló que la votación del 16 de marzo de la junta directiva del Centro Kennedy para cerrar las instalaciones fue “mal informada y aparentemente determinada de antemano”, sin tener en cuenta sus obligaciones legales. El gobierno había anunciado que los trabajos comenzarían en julio y durarían aproximadamente dos años, pero el fallo de Cooper detiene esos planes por ahora.
“Los fideicomisarios podrían haber evaluado la conveniencia del cierre de varias maneras prudentes. Esta no fue una de ellas”, escribió el juez.
La junta, añadió, “excedió sus competencias legales” al añadir unilateralmente el nombre de Trump al centro. El Congreso le dio su nombre al Centro Kennedy, y sólo el Congreso puede cambiarlo, señaló.
Cooper, quien fue nominado para el cargo por el presidente demócrata Barack Obama, les ordenó a los demandados retirar el nombre de Trump de la fachada de la institución y de cualquier “material oficial”, tales como letreros digitales o físicos, en un plazo de dos semanas.
“¿Puede el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas ser renombrado sin autorización del Congreso? La respuesta —evidente a simple vista en el texto de la ley— es no. Tampoco puede ningún otro individuo ser conmemorado en el pórtico frontal del edificio”, escribió Cooper.
Trump declaró que el juez “debería avergonzarse de sí mismo” en una publicación en redes sociales horas después de que se emitiera la decisión.
El presidente republicano dijo que le pidió a su gobierno “hacer todos los arreglos necesarios” para que el centro sea transferido al Congreso.
Trump está decidido a dejar su marca en Washington, D.C.
Trump ha convertido en una prioridad de su segundo mandato dejar su sello personal en algunos de los lugares más históricos de Washington. Demolió el Ala Este de la Casa Blanca para construir un salón de baile. Su nombre o imagen han sido añadidos a edificios gubernamentales, incluido el Instituto de Paz de Estados Unidos y la sede del Departamento de Justicia. Está impulsando la construcción de un arco triunfal con vista al río Potomac.
Los opositores han impugnado otros proyectos de construcción de Trump en los tribunales, y han obtenido fallos favorables. Pero es probable que los jueces de los tribunales de distrito no tengan la última palabra mientras el gobierno impulsa apelaciones.
Roma Daravi, vicepresidenta de relaciones públicas del Centro Kennedy, manifestó el viernes que la institución “confía en que, en apelación, el tribunal respaldará la voluntad de la junta de reconocer las contribuciones históricas del presidente Trump a nuestro centro cultural nacional”. Indicó que la decisión sería revisada “cuidadosamente”.
“Aunque la realidad sigue presente —el Centro requiere una restauración urgente y significativa—, una verdad que incluso el demandante reconoce”, declaró Daravi. “Con 257 millones de dólares asegurados por el presidente Trump y aprobados por el Congreso, los recursos están disponibles y seguimos comprometidos a agotar todas las vías legales para garantizar que el Centro Trump Kennedy sea restaurado como un hito cultural nacional para que todos los estadounidenses lo disfruten”.
Cooper llevó a cabo audiencias a finales de abril sobre demandas paralelas que impugnan el proyecto. Una fue presentada por un grupo de organizaciones culturales y de preservación histórica. La otra la interpuso la representante demócrata Joyce Beatty, que funge como miembro de oficio de la junta del Centro Kennedy. Él falló a favor de la solicitud de Beatty, pero rechazó la otra impugnación.
Beatty calificó la decisión como una victoria para el Centro Kennedy y las artes escénicas. “Ahora, con suerte, la gente podrá volver al trabajo y podremos seguir siendo el Centro Kennedy que se pretendía que fuéramos”, le dijo a The Associated Press.
Abogados del Departamento de Justicia sostuvieron que los planes de renovación del edificio son de alcance limitado, y están plenamente dentro de la autoridad de la junta para llevarlos a cabo, sin necesidad de aprobaciones externas.
¿Qué tanto se requiere remodelar?
Los demandantes temen que el presidente y sus aliados en la junta pasen por alto las normas de preservación diseñadas para mantener la integridad histórica del edificio. En declaraciones anteriores durante audiencias judiciales, los abogados de Beatty y de los grupos de preservación expresaron dudas sobre el alcance limitado del proyecto, al señalar comentarios de Trump en los que dijo que “expondría por completo” el esqueleto de acero del edificio.
Beatty ha dicho que estaba “muy temerosa de que veamos lo que ocurrió con el Ala Este y lo que ocurrió con la Rosaleda” si el centro se cierra y se permiten renovaciones sin supervisión, en referencia a cambios de magnitud que el presidente ha realizado en la Casa Blanca.
Mike Floca, director ejecutivo y director de operaciones del Centro Kennedy, pasó varias semanas durante la primavera en condición de guía de un grupo bipartidista de legisladores y sus equipos, junto con periodistas y funcionarios de la ciudad de Washington, por el enorme edificio de 1.5 millones de pies cuadrados.
El objetivo de las visitas era mostrar que el Centro Kennedy —cuya construcción comenzó en 1965— tenía necesidad genuina de una remodelación. En los recorridos fue posible ver graves daños por agua, evidentes en algunos lugares debido a la decoloración y acumulación. Algunas piezas del equipo, incluidos varios enfriadores de 800 toneladas que ayudan a enfriar el edificio, tienen décadas de antigüedad y necesitan ser reemplazados.
Floca dijo a los reporteros en abril que consideró hacer las reparaciones de manera individual, pero insistió en que él le recomendó a Trump cerrar el edificio y avanzar con la renovación de una sola vez.
Trump ha mostrado un marcado interés en las operaciones del Centro Kennedy desde que regresó a la Casa Blanca el año pasado. Instaló una junta que lo nombró presidente. Su nombre fue añadido a la fachada de un edificio que es considerado un monumento vivo al presidente John F. Kennedy.
El Centro ha seguido siendo sede de espectáculos, aunque a un ritmo mucho más lento que en años anteriores. Trump asistió al estreno del musical “Chicago” en marzo, y para junio se tienen programados otros espectáculos, incluido “Moulin Rouge”.
Bill Maher, el comediante cuya relación con Trump ha tenido altibajos, tiene previsto recibir el Premio Mark Twain al Humor Estadounidense el 28 de junio, un evento que se anticipaba como uno de los últimos grandes momentos en el Centro Kennedy antes de su cierre.
