La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum reaccionó ayer con firmeza a la acusación por narcotráfico de EEUU contra el gobernador oficialista del estado de Sinaloa y afirmó que dejará en manos de la Fiscalía General la decisión sobre cómo proceder en el controversial caso que ha tensado las relaciones con Washington.
Sheinbaum indicó que si la Fiscalía General recibe “pruebas contundentes e irrefutables” o si en su investigación encuentra elementos constitutivos de un delito “deberá proceder conforme a derecho bajo nuestra jurisdicción” para tramitar la detención y extradición del gobernador y de otros nueve funcionarios mexicanos.
Pero seguidamente advirtió que “si no existen pruebas claras es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”.
