El tema medioambiental en la zona fronteriza es fundamental en las relaciones bilaterales entre la República Dominicana y Haití, aseguraron Julio Ortega, secretario ejecutivo de la Comisión Mixta Bilateral Domínico-Haitiana del Ministerio de Relaciones Exteriores, Erick Dorrejo, director de Políticas de Desarrollo y Planificación Territorial del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, e Inocencio García, secretario de Relaciones Domínico-Haitianas del partido Fuerza del Pueblo.
Al participar en el Segundo Coloquio Permanente República Dominicana y Haití, auspiciado tanto por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Padre José Luis Alemán (CEPA) como por el Servicio Social de Iglesias Dominicanas (SSID), y coordinado por el Equipo de Reflexión sobre República Dominicana y Haití (CPRD-H), los expertos resaltaron la fragilidad del ecosistema medioambiental de la frontera y la necesidad de su protección por parte de ambos Estados.
Ortega, quien habló sobre la cooperación hídrica transfronteriza domínico-haitiana, afirmó que los recursos hídricos superficiales y subterráneos compartidos entre ambos países desempeñan un papel central en el desarrollo económico, social y ambiental de ambos países.
Señaló que estos recursos son fundamentales para el abastecimiento de agua potable, la producción agrícola, la generación de energía y la conservación de los ecosistemas.
La Mesa Hídrica Binacional República Dominicana–Haití representa un mecanismo técnico en evolución, orientado a fortalecer la gestión integrada de los recursos hídricos compartidos, indicó.
La gestión de las aguas transfronterizas, dijo, requiere un enfoque integral que articule dimensiones técnicas, ambientales, sociales e institucionales. Debido a la interconectividad del sistema hídrico, las intervenciones realizadas en un tramo de la cuenca pueden generar efectos acumulativos en todo el sistema.
Dorrejo, al disertar sobre “Territorialización de las políticas públicas: caso de la zona fronteriza”, afirmó que en la región existe un uso inadecuado de los recursos naturales.
Sostuvo que se debe impulsar el cambio en esa zona del país por varias razones: mandato constitucional, condición de precariedades históricas, presión directa desde Haití, impacto de la frontera en el resto del territorio nacional y la necesidad de garantizar el éxito de proyectos clave de desarrollo.
Explicó que la territorialización de las políticas públicas busca crear iniciativas, como programas o proyectos, ajustados a cada demarcación.
Señaló además que, a través del programa Mi Frontera RD, se desarrollan más de 90 iniciativas, de las cuales 19 están vinculadas directamente con el aspecto productivo.
El programa Conectar los Asentamientos Humanos para el Desarrollo (CAHD) abarca energía, agua, conectividad vial, conectividad digital y vivienda, dijo.
García, quien trató el tema “Los factores estructurales de las relaciones bilaterales entre República Dominicana y Haití”, dijo que las relaciones entre ambos países han sido conflictivas y que ha habido una incomprensión histórica de ambos lados.
Sostuvo que el tema medioambiental es fundamental en la zona fronteriza y citó un estudio de la Universidad de la Florida, según el cual el bosque endémico en Haití representa menos de un 1%.
Señaló que el debilitamiento extremo del Estado haitiano impide que sea posible alcanzar acuerdos con la República Dominicana y que dichos acuerdos tengan la posibilidad de ejecutarse.
Señaló que el colapso del Estado haitiano es un elemento importante para analizar las relaciones bilaterales entre ambos países, fruto de lo cual Haití tiene poca capacidad de absorción de cooperación internacional.
El coloquio fue dirigido por el psiquiatra José Dunquer en la sede Servicio Social de Iglesias Dominicanas (SSID).
